Mar 03 2010
Ruta por la costa norte de Santander
Cantabria es una de las zonas más bonitas de España, muy similar a todo el norte del país. Paisajes verdes, pueblos costeros de gran belleza, buena gastronomía, cultura tradicional, buenos alojamientos; el viajero se sentirá muy cómodo en sus días de turismo en la comunidad. Entre todas las posibles rutas que existen esta vez les queremos proponer una muy interesante, para realizar en un único día y a pie o en bicicleta, en la conocida y turística costa norte de Santander. La capital de Cantabria cubrirá todas tus expectativas, pues está preparada para la llegada masiva del turismo en todas las estaciones del año, sobre todo en verano.
Siguiendo toda la costa de la ciudad podremos disfrutar de vistas maravillosas. El Faro del Cabo Mayor es el punto de partida, en la localidad de Cueto. Se trata de uno de los faros más emblemáticos de España. Con 30 metros de altura, se encuentra junto a un acantilado que va a dar al mar. Lo mejor que podemos hacer una vez allí es contemplar la vista de la ciudad de Santander, impresionante si vamos en un día despejado. Justo al lado, si queremos aprovechar la ocasión, podremos entrar en el museo dedicado al pintor cántabro Eduardo Sanz. Siguiendo la línea costera y superando más acantilados llegaremos al Puente del Diablo, por donde seguiremos contemplando la zona. Poco después toparemos con otro lugar famoso, el Panteón del Inglés, monumento construido en memoria de Mr. William Rowland, hombre británico que murió en el lugar en 1889 después de caer de su caballo.
Y para terminar con esta ruta les proponemos tres paradas más. El Cabo Llata, una peña saliente entre los acantilados que les mostrará un panorama precioso. Después, la Playa del Bocal, con arena dorada y no demasiados visitantes. Donde pueden darse un buen baño para relajarse. Y, por último, la Playa de la Maruca, mucho más rocosa que la anterior. Todo esto en un sólo día, donde habrán podido recorrer la zona costera de la ciudad de Santander, paseando por prados verdes y bordeando los acantilados tan característicos de la zona. Después, una casa rural cerca de la ciudad o uno de los hoteles con encanto en Santander les permitirá descansar las piernas antes de levantar el vuelo y seguir con otros magníficos itinerarios.