Oct
18
2010
Cuando se construyó el aparcamiento subterráneo de la plaza Alfonso XIII en Santander se realizaron algunos trabajos arqueológicos que permitieron descubrir estructuras portuarias de lo que fue la dársena de la ribera en la ciudad, en concreto se han conservado elementos de los siglos XV y XVI del muelle de las Naos. En aquella época el mar ganó un pedacito de terreno a la ciudad que se convirtió en muelles, posteriormente el urbanismo avanzó ganando protagonismo, pero con la instalación del Centro de Interpretación de los Antiguos Muelles de Santander, tenemos la suerte de volver a disfrutar de esta parte tan importante de la historia.
Una vez finalizado, el aparcamiento subterráneo acoge esta exposición que no es nada corriente, ya veréis. Lejos de transmitir meros conocimientos, a través de la visita podréis sumergiros en la historia portuaria de la ciudad observando objetos tan curiosos como restos de pipas fumar o botellas de vino francés, podréis sentir los sonidos del puerto y el olor del mar y tocar las piedras de sillería con las que se construyó el puerto. Las fotografías también acompañan esta muestra histórica que nos describe el puerto de Santander como un lugar donde fluía la vida permitiendo que llegaran y marcharan viajeros, que las mercancías arribaran a la ciudad, y que las familias de los pescadores se despidieran de ellos.
La muestra didáctica se ha instalado en tan solo 100 metros pero es suficiente para que os podáis hacer una idea de los episodios históricos más relevantes de esta ciudad: la llegada de los romanos, la explosión del barco de vapor Cabo Machichaco y, como no, también hay cabida para la era moderna. La exposición está muy bien estructurada ya que combina los elementos informativos y de descubrimiento con efectos lumínicos y sonoros.
El Ayuntamiento organiza visitas guiadas y para informaros deberéis acudir a la oficina de Información Turística de los Jardines de Pereda con teléfono 942 203000 y c/e turismo@ayto-santander.es.
Oct
11
2010
Suances es un pueblo muy bonito que está en el litoral de Cantabria, se encuentra bien comunicado con Santander, Torrelavega y Santillana del Mar, histórica villa marinera en tiempos de los romanos llegó hasta aquí la calzada romana desde Herrera del Pisuerga. Durante el siglo XIX se convirtió en un clásico destino turístico de turistas que adoraban bañarse en sus playas y hoy en día por supuesto continúa siendo lugar preferente de veraneo. Entre sus rincones más hermosos y emblemáticos está la Punta del Dichoso que, afortunadamente, es uno de los lugares libres de la presión urbanística, desde allí se pueden apreciar las tierras de Asturias y los picos de Europa hacia el oeste y la bahía de Santander hacia el este.
Como para hacer honor al carácter marinero de Suances su gastronomía se basa en los productos del mar que ocupan un lugar privilegiado en las cocinas de la población. Las sardinadas y parrilladas son algunos de los platos más representativos aunque, a decir verdad, cualquier pescado y marisco cocinado y adobado con sencillez como se hace en este pueblo resulta exquisito. Bogavantes, nécoras y percebes conquistan a los paladares más exigentes en los numerosos restaurantes que se encuentran. Las jornadas gastronómicas dedicadas al arroz, mariscos o bacalao son una buena excusa para acercarse hasta aquí, como lo es el simple hecho de pasar unos días en esta hermosa villa y comer en alguno de sus restaurantes:
-La Bodega en calle del Muelle, podéis pedir unas tapas y pinchos acompañados de un buen vino, seguro que salís satisfechos, si queréis algo más consistente, preparan un rodaballo muy rico.
-El Mirador de Suso en la calle Sobremar, ofrece una carta de menús marineros cocinados a la manera tradicional y, además, una vista inmejorable al estar en un alto sobre el mar.
-Mesón Casa Gerardo en la calle Quintana, a destacar el ambiente acogedor y apto para familias. La cocina es muy tradicional y las raciones abundantes.
-Amita en la calle Torrelavega, menús tradicionales y modernos a la vez. Las típicas rabas están exquisitas en este lugar.
-Hostería el Caserío en la calle Acacio Gutiérrez, productos frescos forman parte del menú diario: deliciosos percebes o merluza rellena para saborear tranquilamente.
Oct
05
2010
Rioburbio es una pequeñísima aldea situada a unos 3 kilómetros de Comillas, aquí nace la ría que desemboca en Oyambre, es un enclave idílico habitado por menos de 50 personas, el arroyo del mismo nombre que desciende del Monte Corona desemboca en la ría de la Rabia que forma un estuario bellísimo en las inmediaciones del núcleo poblacional. Rioturbio es uno de los puntos de acceso al Monte Corona y paseando por sus calles podremos observar curiosas casas de estilo tradicional, a la entrada del pueblo la pequeña ermita de San Miguel nos da la bienvenida.
El Monte Corona es un bosque de especies foráneas debido a la repoblación: secuoyas, pinos, eucaliptos aunque aún quedan especies autóctonas como fresnos, avellanos, arces o acebos, y sobre todo 200 hectáreas de robledal único vestigio de la flora que cubría el monte hace muchos, muchos años, son precisamente las especies propias de la zona las que albergan a fauna muy interesante como gavilanes, ardillas o jilgueros. Recorrer el bosque durante el otoño nos da la oportunidad de admirar la variada gama de colores cálidos que lo inundan y además del deleite para la vista la sensación de estar inmerso en un entorno tan natural no tiene precio. Este bosque está repartido entre los términos municipales de Comillas, Udías y Valdáliga y pertenece en parte al Parque Natural de Oyambre. Se puede recorrer caminando por las pistas forestales sin demasiada complicación, en su interior se esconden ermitas y se erigen miradores que nos ofrecen vistas fantásticas.
En sólo 8 kilómetros se puede realizar un recorrido de ida y vuelta en bicicleta de montaña entre Rioturbio y el Monte, es apto para casi todos, tras la pequeña población el asfalto deja paso a la pista, y siguiendo el curso del río se llega al puente Bichurrichas, posteriormente el Collado evitando el camino que llega a la ermita de San Esteban, se accede a una zona de eucaliptos y después a terreno abierto, la marisma de la Ría Rabia y de nuevo Rioturbio, no se tarda más de dos horas y media.