Sep
13
2010
Hay pocas ciudades españolas fuera de Cataluña donde exista una amplia representación del Arte Modernista, esa corriente de finales del siglo XIX que pretendió abarcar culturas diversas aportando una gran creatividad en sus obras. El modernismo se extendió por Europa, Hispanoamérica y Estados Unidos y entre sus figuras de renombre están el conocido Antoni Gaudí (arquitecto) autor de la Sagrada Familia en Barcelona, el poeta Rubén Darío o el pintor Gustav Klimt.
En Comillas ese pequeño municipio de la costa occidental Cántabra los amantes del Arte están invitados a descubrir verdaderas maravillas del modernismo. Esta localidad resulta aún más atractiva cuando se conoce que en la Edad Media se llamó la Villa de los Arzobispos (debido a que aquí nacieron nada menos que cinco personas que fueron distinguidas con ese cargo de la Iglesia), además tiene toques de nobleza y por otra parte es un enclave turístico excelente no sólo por sus monumentos sino también por su playa y el pequeño puerto pesquero, de hecho la pesca ha constituido durante mucho tiempo una de las actividades del pueblo junto con la ganadería y la agricultura.
El Arte nos sorprende ya desde nuestra llegada puesto que cuando accedemos a Comillas por la carretera CA 135 desde autovía del Cantábrico, encontramos el Capricho de Gaudí en Barrio Sobrellano, esta obra es un monumento que en el interior alberga un restaurante, los colores, cenefas y formas son un lujo para la vista.
Cerca de este lugar, en la plaza de Joaquín de Piélago (donde se sitúa el Ayuntamiento) encontramos la Fuente 3 Caños realizada por el arquitecto Doménech i Montaner para el que era muy importante la ornamentación. Quizás debido a ese interés del autor la columna central de la fuente está adornada por un delfín enroscado. Todo el conjunto de la plaza es hermoso y merece que nos detengamos.
Después de la fuente si seguimos subiendo hacia la derecha encontramos la Coteruca que fue un castillo y ahora se ha reconvertido en vivienda vacacional alquilable.
Por último es más que recomendable (aunque parezca una sugerencia extraña) la visita al cementerio también diseñado por Doménech i Montaner donde podremos admirar la imponente escultura del Ángel Exterminador, obra del escultor Josep Llimona, que nos aguarda en lo alto de lo que fue un antiguo templo.
Aug
31
2010
Las cosas cambian, la luz del faro de Cabo Mayor se encendió por primera vez en el verano de 1939, y lo hizo en la atalaya de Cabo Mayor donde anteriormente se habían ondeado banderas de día y encendido fuegos de noche para señalar a los barcos la proximidad de la costa. Hoy cuando llegamos dando un paseo a este punto encontramos un Centro de Arte con 3 salas de exposiciones repartidas en la base de la torre y en los edificios anexos (que antaño sirvieron como vivienda para los fareros). La manera de acceder a Cabo Mayor es sencilla, desde la playa del Sardinero caminamos a través del Cabo Menor y finalmente en apenas 45 minutos llegamos a nuestro destino.
Cabo Mayor es un faro de recalada ya que su luz puede verse de noche a 21 millas de distancia, es la primera señal que los navegantes ven desde alta mar cuando se acercan a Santander. El faro se ubica en una zona de playas y acantilados a 50 metros de altura sobre el nivel del mar al extremo noroeste de Santander, al noreste de Santander.
El faro santanderino es muy emblemático y todos los habitantes de esta costera ciudad conocen la importancia que tuvo el edificio para el transito marino y el comercio de la pesca. Además el paisaje desde el Sardinero no sería el mismo y es inimaginable sin él. Tanto es el interés que despierta Cabo Mayor en su ubicación privilegiada de la bahía de Santander que los visitantes no sólo van para ver el faro y su entorno, sino para tener mejor vista cuando quieren contemplar un barco, el cielo o el vuelo de las gaviotas.
Aug
30
2010
Si visitáis Santander os daréis cuenta que es una ciudad viva, una ciudad orientada el turismo y a los servicios que, además tiene bellos monumentos que descubrir y admirar, Santander cuida su entorno y sus playas, es su manera de asegurar el futuro y de hacer más agradable la estancia de los visitantes. En Santander os maravillaréis con la visita al palacio de la Magdalena en la península del mismo nombre y disfrutaréis de la brisa del mar Cantábrico en la playa del Sardinero, puede incluso que tengáis ocasión de entrar a la Casa-Museo de Menéndez Pelayo y desde luego de percibir la Plaza Porticada (es una delicia) frente a la Catedral.
Pero desde luego no os empaparéis del carácter de la ciudad, de su historia reciente, si no visitáis el Barrio Pesquero, su denominación oficial es Poblado Pesquero de Sotileza y está ubicado al sureste de la Bahía de Santander. Sé que no es la atracción más bonita de Santander pero es una zona bulliciosa como la que más, y resulta muy curioso encontrar los barcos amarrados y mirar entre las redes y los aparejos. Creo que el atractivo de una ciudad no sólo son sus grandes monumentos, sus tiendas de moda o sus modernas cafeterías con aire acondicionado, a veces acercarnos a lo más sencillo resulta muy gratificante.
Este barrio es sencillo como los son sus gentes, es un barrio de reciente construcción que se destinó a residencia de los pescadores, en él las gaviotas sobrevuelan el puerto y los niños juegan libremente, el contacto con el mar (aunque sea breve) queda después en el recuerdo y los barcos pasando hacia el Astillero son una buena excusa para ver durante unos minutos.
Además, en el Barrio Pesquero se come muy bien, aunque el sector servicios en el lugar no se ha potenciado en absoluto exceptuando la hostelería ya que encontraréis varios restaurantes en el mismo puerto. Si os gusta la gastronomía basada en los productos del mar, éste es uno de los mejores sitios para saborearla porque todos los platos están recién hechos.